Mentiras que nos matan


Todos en algún momento de nuestra vida hemos mentido, ya sea a alguien más o a nosotros mismos. La mentira según algunas fuentes es una declaración realizada por alguien que sabe, cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, de forma que se oculte la realidad en forma parcial o total.
Viéndolo desde esta perspectiva la mentira nos lleva a ser incongruentes. Existe incongruencia entre la realidad y lo que decimos o hacemos. Por ejemplo, sonreímos, cuando en realidad nos sentimos tristes, o decimos sí a alguien que nos pide un favor, aunque en realidad no queremos hacerlo.
Las incongruencias tienen como base la falta de responsabilidad de nosotros mismos, es decir, cuando no nos hacemos responsables de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, somos incongruentes, te doy algunos ejemplos, una persona que ya no se siente atraída por su pareja, pero no quiere decírselo, porque no quiere lastimarla o no quiere que piense que fue mentiroso porque prometió amarla para siempre, y anda a escondidas con otra persona. Esta es una persona que no se está haciendo responsable de sus sentimientos, no se acepta así mismo y se comporta incongruentemente.
Muchas veces mentimos para que nos acepten, porque tenemos miedo a ser rechazados, hacemos y decimos cosas que no sentimos o queremos en realidad. En Psicoterapia Gestalt se le llama a esto confluencia. La confluencia consiste en que la persona no es capaz de rechazar lo que le digan a pesar de que vaya en contra de sus ideas o deseos, de esta manera, la persona se va volviendo más y más incongruente, poniendo máscaras sobre máscaras y cuando se viene a dar cuenta, ya no se reconoce, se perdió ante las muchas mentiras.
La forma de evitar caer en la confluencia está en aceptarnos tal cual somos, de amarnos sin condiciones, de no darle más importancia a lo que otros piensen, sobre lo que nosotros pensamos realmente, en realidad la mentira o la incongruencia tiene como origen, no el miedo a no ser aceptados, sino la falta de aceptación de nosotros mismos.
Debemos hacernos responsables de lo que pensamos, sentimos y como actuamos, esto a pesar de que a los demás no les guste, debemos entender que no hemos venido a este mundo a cumplir las expectativas de nadie.
La diferenciación es clave para no caer en la confluencia, la diferenciación es entender que YO soy distinto al OTRO, que yo soy único e irrepetible y que tengo una manera diferente de pensar y sentir al otro.
Te hago una pregunta: ¿Qué es lo peor que te pasaría si dices o haces lo que quieres realmente?
Y para finalizar te dejo una frase que me encontré por ahí, desconozco al autor de dicha frase, pero tiene mucha verdad:
“Sé quién eres y di lo que sientes, porque aquellos que se molestan no importan y lo que importan no se molestarán”

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Meditar desde la Ciencia.

Sobre las preocupaciones