La aceptación como paso para el cambio




Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado la pérdida de algún familiar, un trabajo, una relación, algún objeto preciado, etc.

Las pérdidas son algo muy común en nuestras vidas, y esto es debido a que somos seres que estamos expuestos al constante cambio. Si hay algo que exista como denominador común en el ser humano, es que está expuesto al cambio.

El cambio es la única constante en la humanidad, el ser humano está siempre cambiando, nunca es el mismo de ayer, de hace unas horas, ni siquiera el mismo de hace unos segundos.

Este cambio muchas veces genera en nosotros, un estado de estancamiento en nuestra vida y no nos permite crecer y avanzar. Esto es debido a que las personas nos apegamos a las cosas y nos acostumbramos a vivir de determinada manera, el hecho de pensar en la separación de aquello a lo que estamos apegados, nos causa angustia y en nuestra mente negamos la realidad.

La negación es un mecanismo de defensa que nos sirve para evitar sentir la angustia generada por la separación o el cambio que sufrimos por aquello a lo que estábamos apegados. Sin embargo, aunque pareciera ser que la negación nos protege, en realidad lo que hace es alargar el sufrimiento y nos evita crecer en la vida.

Negar la realidad es la causa del sufrimiento, porque aquello que no se acepta, no se puede cambiar. Por consecuencia, la aceptación de la realidad es el paso al cambio y del crecimiento.

Muchas personas se niegan a aceptar la realidad, porque piensan que aceptar es lo mismo que gustar y por lo tanto es sinónimo de resignación, y no, aceptar y gustar no son lo mismo, aceptar es ser objetivos, es no negar lo evidente, es asumir la responsabilidad por lo que existe. En cambio, gustar es sentir agrado por lo que existe, es conformarse con lo que existe, y por lo tanto, no implica hacer cambio, porque es agradable vivir así. Pero cuando aceptamos, sí podemos hacer cambios de aquellas cosas que no nos gustan, esta es la diferencia.

El gustar implica no movilizarse, es estar en un estado de pasividad, en cambio el aceptar, abre la posibilidad de hacer cambios de las cosas que no nos gustan.

Podemos cambiar aquellas cosas que no nos gustan, pero antes debemos aceptar que existen. Por ejemplo, no puedo cambiar mi agresividad, si no acepto antes que soy agresivo.

¿Logras ver la diferencia y la importancia de la aceptación? Aceptar es asumir responsabilidad sobre nuestra existencia, es asumir el rol de adulto. Negar la realidad, es una actitud infantil, que evita responsabilizarse de la realidad.

Muchas personas se quejan y no aceptan la realidad, y por lo tanto no se responsabilizan de la existencia porque dicen que ellos no la eligieron, y aunque tienen razón en parte, no la tienen en todo, porque, aunque no somos responsables de cosas que no elegimos, sin embargo, sí somos responsables de quedarnos ahí o hacer cambio.

Si quieres avanzar y crecer en tu vida, comienza por aceptar lo evidente, aunque sea doloroso y no te guste, pero aceptándolo, te harás responsables de hacer cambios. ¡Atrévete!






Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Meditar desde la Ciencia.

Sobre las preocupaciones

Mentiras que nos matan